¿Qué ventajas proporciona a una explotación de ovino de leche la técnica de la inseminación artificial?

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La aplicación de la técnica de la inseminación artificial en explotaciones de ovino de leche aporta toda una serie de ventajas concretas que desembocan en un aumento de la rentabilidad para el ganadero, paso previo a alcanzar una mayor fijación de población rural. 

Así lo analizaron en la tertulia virtual ‘Rentabilidad en ovino: Sin inseminación artificial, nada’, organizada por el grupo operativo Reprovi, Fernando Freire, gerente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Assaf (Assafe); Roberto Gallego, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (Agrama); y Lourdes Mintegi, representante de la Confederación de Asociaciones de Criadores de Ovino de las Razas Latxa y Carranza (Confelac).

Para Fernando Freire, la inseminación artificial es “la herramienta para difundir la mejora genética”, que “permite disponer de un producto de alta calidad para aplicar en tu rebaño”. A la hora de usar dicha herramienta, el ganadero “se beneficia de un trabajo de muchos años (controles lecheros, análisis de paternidad, etc.)”.

“Una de las cuestiones por las que se apuesta por la inseminación artificial”, añade Roberto Gallego,  “es por la eficiencia en el uso de los machos”. Gallego hace referencia a la “presión de selección” que se hace para elegir a los machos que pueden ser los mejores para cubrir. “Con un número de animales mucho más pequeño del que necesita una ganadería, con la IA podemos difundir la mejora, testar animales e incuso conectar los rebaños para luego poder valorar genéticamente las explotaciones”.

Lourdes Mintegi, por su parte, añade más ventajas de la IA: “Nos ayuda, además de a difundir la mejora genética, a testar machos y a conectar los rebaños entre ellos, cosa que es muy importante para aumentar la fiabilidad con la que se calculan las valoraciones genéticas”. “Esto conlleva”, prosigue, “que las decisiones que tomemos a la hora de seleccionar la siguiente generación sean siempre más acertadas”.

Mintegi destaca también las ventajas sanitarias, al evitarse riesgos derivados de la introducción de machos de otros rebaños, y las ventajas indirectas, relacionadas con la reproducción, ya que para la inseminación se requiere una sincronización de los celos, “lo que implica que nosotros podamos elegir el calendario reproductivo”. El ganadero puede así “ajustar mejor” sus necesidades de mano de obra y organizar de manera más eficiente el trabajo en los rebaños. “Todas estas ventajas genéticas, sanitarias y reproductivas se traducen en rentabilidad económica, algo que siempre hemos buscado en este grupo operativo”, recuerda Mintegi.

Según el secretario ejecutivo de Agrama, Roberto Gallego, “una hija de inseminación artificial produce en términos porcentuales por encima de un 3%”. “Animales de monta natural que han nacido en 2019 o que han tenido lactación en 2020 se corresponden con animales de 2014 en inseminación artificial. Es decir, la IA le lleva 4-5 años de ventajas a las hijas que provienen de monta natural”.

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