“La seguridad sanitaria de la inseminación artificial no tiene comparación con la incertidumbre asociada al movimiento de animales”

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Christian de la Fe es profesor del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia y su aportación a REPROVI se centra en la mejora sanitaria de la dosis seminal, donde parámetros como la microbiológica son objeto de constante estudio. En la siguientes líneas aborda este y otros temas de interés.

PREGUNTA. ¿Cuál es el problema de base sobre el que sustenta el Grupo Operativo Reprovi?

RESPUESTA. La mejora de la inseminación artificial en la especie ovina en todos sus aspectos. A nosotros nos ha tocado “aportar” en la mejora sanitaria de la dosis seminal, mediante la utilización de probióticos y la mejora de todos los aspectos asociados a la elaboración de la dosis seminal, desde la recogida de semen hasta su utilización en los rebaños.

PREGUNTA. Desde su punto de vista, ¿cuál es el motivo por el cuál la inseminación artificial no termina de despegar en nuestro país?

RESPUESTA. Cualquier novedad requiere tiempo para ser implantada en un sector que lleva muchos años funcionando de una manera y donde nos es fácil cambiar las cosas de un día para otro. Además, hay determinados problemas técnicos que necesitan tiempo para ser solventados. Pero de lo que no hay duda es que esta nueva realidad terminará implantándose porque, entre otras muchas ventajas, la seguridad sanitaria que aporta la inseminación artificial no tiene comparación con la incertidumbre asociada al movimiento de animales.

PREGUNTA. Una de las soluciones que plantea el GO es la validación de técnicas de detección de sementales infértiles debido a problemas asociados a la microbiología del aparato reproductor. ¿Qué está ocurriendo sobre el terreno y cómo podría atajarse este problema?

RESPUESTA. La microbiología, tal y como la conocemos, está cambiando a marchas forzadas. Hemos pasado prácticamente de afirmar con rotundidad que la secreción láctea en una glándula mamaria considerada sana es estéril a admitir la presencia de comunidades bacterianas más o menos estables cuya presencia o modificaciones puede tener repercusiones en la fisiología o en múltiples aspectos. Y así prácticamente con todo. Aunque aún estamos al comienzo de esta etapa, la presencia de marcadores biológicos que podamos asociar con la funcionalidad de, por ejemplo, el aparato reproductor, abre una vía de trabajo muy interesante al objeto de valorar a los sementales y ahorrar tiempo y recursos. Del mismo modo, la dosis seminal debe ser segura. No puede haber concesiones en este sentido. La presencia de determinados microorganismos en los animales donantes no es posible, y en ese campo también hay que seguir trabajando para garantizar sementales libres de todas las infecciones potencialmente transmisibles a través del semen.

PREGUNTA. Otra de las soluciones que se plantean tiene que ver con la implantación de técnicas de diagnóstico de la fertilidad de las ovejas basado en el microbioma del aparato reproductivo. ¿Por qué pensáis que es importante abordar este tema y qué se puede conseguir en su implementación?

RESPUESTA. Porque el estudio de nuevos marcadores biológicos puede facilitarnos el trabajo y, ojalá, mejoren la fertilidad en los rebaños tras el uso de la inseminación.

PREGUNTA. Además de estos dos puntos, ¿dónde pensáis que puede encontrarse la clave para que la inseminación artificial pueda tener éxito entre los ganaderos? En definitiva, ¿por dónde esperáis que vayan las conclusiones del proyecto puesto en marcha por el GO?

RESPUESTA. Yo creo que son aspectos diferentes. Por un lado, el trabajo del GO se orienta a mejorar técnicamente la inseminación artificial en esta especie, en global, y eso es independiente del éxito de la medida como tal en el sector. No obstante, es evidente que cuantos mejores resultados obtengamos, y para ello, es importante estudiar y mejorar todos los aspectos, más aceptación tendrá y antes se impondrá su uso generalizado. Sinceramente, es cuestión de tiempo. La seguridad que aporta en el ámbito sanitario y la mejora genética asociada es una combinación difícilmente rechazable.

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