«La inseminación artificial no debe entenderse nunca como un gasto, sino como una inversión”

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Ángel Ruiz Mantecón es científico del Instituto de Ganadería de Montaña, en la siguiente entrevista explica los beneficios de la inseminación artificial desde el punto de vista sanitario, económico y de bioseguridad. Un enfoque que, reconoce, a priori puede parecer «transgresor» pero que, de facto, supone un importante impulso sectorial.

PREGUNTA. ¿Qué gasto económico supone la inseminación artificial en una explotación de ovino de leche?

RESPUESTA. Hasta ahora se viene haciendo un porcentaje de inseminaciones dentro de una explotación. Por ejemplo, una explotación que tiene 800 ovejas hace un porcentaje de inseminaciones del 20% o el 30%, vinculado siempre a los planes de mejora genética de la raza. Es necesario hacer unas inseminaciones para poder tener hijas del mismo semental en distintas explotaciones. Eso obliga a hacer un porcentaje en cada explotación ¿Qué coste tiene eso? Con las ayudas de las asociaciones, tal y como está planteado el sistema, depende del valor de los sementales, muchos de ellos en el caso del ovino son sementales en prueba o con unas valoraciones importantes, pero el precio oscila entre los 12 y 15 euros por oveja, donde se incluye el trabajo del veterinario que va a hacer la inseminación, el coste del semen y el coste del tratamiento previo de sincronización que hay que realizar.

PREGUNTA. ¿Se incluye algún gasto más?

RESPUESTA. De entrada, nada más. El control del ganadero, el trabajo del técnico, el semen y la sincronización. Y ahí se acaba.

PREGUNTA. A partir de aquí, ¿qué planteamiento hacéis dentro del Grupo Operativo REPROVI?

RESPUESTA. La apuesta de la rentabilidad de la explotación debe ser transgresora. Me explico. ¿Qué pasaría si hiciésemos como han hecho otras especies, hiciésemos la inseminación como posible en todos los animales de las explotaciones? Ya sé que hay gente que puede pensar que es una locura. En el vacuno de leche ya nadie se plantea hoy hacer una monta natural y tener en cada granja su toro. Se hace todo con inseminación, al igual que en porcino, en cunicultura… ¿por qué en ovino no? ¿por qué somos distintos?

PREGUNTA. Entiendo, pues, que su idea viene a romper con la dinámica con la que se viene trabajando actualmente…

RESPUESTA. ¿Qué ocurriría si esa explotación se planificara para tener 100% de inseminaciones? Es decir, usar un semen contrastado y probado, eliminar los machos de las explotaciones, mejorar la sanidad evitando posibles enfermedades de transmisión sexual de los machos, ahorrándote el coste de la adquisición de machos de otras explotaciones para evitar consanguinidad, evitando a su vez el coste de mantenimiento y el coste de comida de esos machos. A cambio, tiene el coste extra que tiene la inseminación. Puesto eso en la balanza, yo tengo claro qué compensaría, entre otras cosas porque hay algo que no es medible en el corto plazo, pero sí que es importante, al igual que los otros sectores de los que hemos hablado, y es la mejora productiva y la mejora genética que eso implicaría.

PREGUNTA. Eso también implicaría una centralización de esos servicios, ¿verdad?

RESPUESTA. Claro. Es simplemente disponer de más sementales, de más semen. Ahí está el centro de Ovigen, como entidad que podría hacer toda esa gestión que yo creo que tiene capacidad para hacer. A medida que vayas aumentando las inseminaciones se abarataría el coste del técnico o veterinario que hiciese la inseminación, ya que tendría más trabajo.

PREGUNTA. ¿Qué más ventajas tiene?

RESPUESTA. Sería un sistema mucho más controlado. En otros sectores no tienen duda que no hay marcha atrás. Se evitarían muchos problemas de consanguineidad, evitarías un gasto de adquisición de sementales muchas veces intuyendo cual es su valor genético. Tendríamos muy controladas las cubriciones. Sabríamos cuándo se hace la inseminación, cuándo se va a tener los partos de los animales, etc.

PREGUNTA. ¿Cómo debe entender el ganadero la inseminación artificial?

RESPUESTA. No debe entenderse nunca como un gasto, sino como una inversión. Es más, cuando se hacen los números en los trabajos de rentabilidad, si uno compra un semental se considera una inversión y se amortiza a lo largo del tiempo. Y cuando haces inseminación lo haces como una inversión, porque la mejora que te va a suponer la vas a ver en dos, tres años… en la mejora de las crías que vas a ir teniendo.

PREGUNTA. ¿Y cómo hacemos llegar toda esta información a los ganaderos?

RESPUESTA. La transferencia se podría hacer utilizando los canales clásicos. En primer lugar, y teniendo en cuenta las limitaciones actuales de reunión, habría que potenciar las publicaciones escritas y las publicaciones de internet, divulgación en revistas que llegan a los técnicos y a los ganaderos. Al mismo tiempo, hay que lograr ponerlo en marcha en las explotaciones líderes de cada zona, porque si ellos lo ponen en marcha, el resto de los ganaderos del entorno siempre están fijándose en que hacen esos líderes. Esa es, quizás, la mejor transmisión. Podría ser una estrategia coordinada de las 10/12 mejores ganaderías, que son punteras y referentes y que todos conocemos. Si ellos dieran ese paso transgresor, sería un impulso importante.

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