La implantación de la inseminación artificial en el ganado ovino de leche español

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En la actualidad, y a pesar de las múltiples ventajas que ofrece para una explotación de ovino de leche la aplicación de la inseminación artificial, esta técnica no registra cifras importantes de implantación en nuestro país.

Así lo pusieron de manifiesto Fernando Freire, gerente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Assaf (Assafe); Roberto Gallego, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (Agrama); y Lourdes Mintegi, representante de la Confederación de Asociaciones de Criadores de Ovino de las Razas Latxa y Carranza (Confelac), en la tertulia virtual ‘Rentabilidad en ovino: Sin inseminación artificial, nada’, organizada por Reprovi.

Así, mientras que el censo nacional de raza assaf se sitúa en torno a las 800.000 ovejas (140.000 dentro de Assafe), la inseminación artificial se aplica sobre unas 38.000 o 40.000 al año. Esto significa que la implantación de este sistema no llega al 5%. “El recorrido que tenemos es enorme”, señala Fernando Freire.

El caso es similar en lo que respecta a la raza manchega. De las 550.000 ovejas que refleja el censo de ovino de leche inscrito en la Denominación de Origen Queso Manchego tomado como referencia, se inseminan 25.000 o 30.000 cada año, con lo que la implantación también gira en torno al 4%-5% del total. Si la referencia es el censo ovino de Agrama, el porcentaje se eleva ligeramente, hasta el 14%-15%. En cualquier caso, son “cifras que están muy por debajo de lo que sería técnicamente deseable”, opina Roberto Gallego.

En cuando a la raza latxa, en Confelac se ha inseminado, en el último año, en 154 rebaños, un 71% de los rebaños que forman parte del libro genealógico. En cuanto a número de ovejas, se han aplicado 21.000 inseminaciones, un 26% de las ovejas adultas dentro del programa de mejora. “La inseminación artificial es una herramienta imprescindible e indispensable para que la mejora genética llegue a los rebaños, y que estos sean más rentables y sostenibles”, concluye Lourdes Mintegi.

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