El uso de esponjas vaginales en ovino y las alternativas a los antibióticos

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El pasado 24 de junio Reprovi celebró la tertulia online ‘Innovación y rentabilidad en inseminación artificial ovina’, en la que se analizaron de manera particular cada uno de los retos o líneas de trabajo que afronta grupo operativo y donde se hizo una valoración de los primeros datos obtenidos.

En esta tertulia participaron Ina Beltrán de Heredia, investigadora principal del Departamento de Producción Animal de Neiker; Antonio López, profesor de Investigación en el Departamento de Reproducción Animal del INIA-CSIC; Christian de la Fe, catedrático y responsable del Grupo de Investigación de Sanidad de Rumiantes de la Universidad de Murcia; y Ángel Gómez Martín, investigador principal del Grupo de Investigación Agentes Microbiológicos Asociados a la Reproducción Animal (ProVaginBIO) de la UCH-CEU. El director ejecutivo de Grupo Editorial Agrícola, Jesús López Colmenarejo, fue el encargado de moderar la charla.

El primero de los retos planteados fue la cuestión del uso de esponjas vaginales en ovino y las alternativas a los antibióticos.

Según Ángel Gómez, investigador principal del Grupo de Investigación Agentes Microbiológicos Asociados a la Reproducción Animal (ProVaginBIO) de la Universidad CEU Cardenal Herrera (UCH-CEU), “todos los que estamos implicados en el sector ovino sabemos que el uso de dispositivos intravaginales con hormonas para sincronización del celo está ampliamente implementado por las explotaciones. Hay ciclos largos y ciclos cortos en los que las esponjas están hasta 14 días a nivel intravaginal, y no deja de ser un dispositivo que produce adherencias vaginales. El animal no puede evacuar bien los flujos vaginales a diferencia de otros dispositivos. En definitiva, nos está produciendo una vaginosis en ganado ovino”. Y añade: “Muchas veces como medida profiláctica se puede caer en la tentación más o menos acertada de combinar estas esponjas con antibióticos. Ya todos sabemos la gran importancia que tiene implementar estrategias para reducir el uso de estos antimicrobianos para combatir las resistencias”.

Reprovi estudia, por tanto, el posible empleo de probióticos a nivel intravaginal como alternativa al uso de antibióticos.

Sobre los resultados obtenidos hasta el momento, Gómez señala que “hemos inoculado alrededor de 200 ovejas y no hemos tenido problemas con ninguna de ellas. Ese es un primer resultado muy importante. Los ganaderos no nos han alertado de que haya habido variaciones en la producción de leche”.

Otro resultado importante es la variabilidad en los rebaños. “Cada rebaño es un mundo: las condiciones de instalaciones son diferentes, el manejo, sobre todo, es diferente, la higiene es diferente, etc., y por eso no es de extrañar que hayamos tenido resultados distintos”.

“En cuanto a fertilidad”, prosigue Gómez, “no la hemos visto disminuida en ninguno de los rebaños en los que hemos aplicado el probiótico”. “Otro resultado colateral es que hemos tenido rebaños en los que de forma estadísticamente significativa hemos reducido la vaginosis cuando hemos introducido el probiótico”, concluye.

Por su parte, Christian de la Fe añade que “tenemos que buscar alternativas en la lucha frente a las infecciones o a los posibles problemas a nivel genital en este caso con el uso de las esponjas, y los primeros resultados que se están obteniendo con el uso de estos tres tipos de lactobacillus son optimistas en el sentido de que todos sabemos que hoy en día, cuando hablamos de bacterias, tenemos que hablar de interacción y competencia entre ellas. La posibilidad de usar bacterias que controlen o que inhiban el crecimiento de otras bacterias que puedan generar problemas como estos es un arma más que tenemos que explorar y que va a evitar el uso de los antimicrobianos”.

“La problemática de los tratamientos hormonales se puede abordar desde muchos sitios porque es una tecnología que se pensó que se podía utilizar en la inseminación en pequeños rumiantes”, continúa Antonio López. “Teniendo en cuenta que es una tecnología de los años 70, han pasado muchas cosas. Desde el punto de visto de residuos de hormonas (progestágenos) en leche, es un punto muy importante”.

“Hemos intentado reducir estas administraciones hormonales tanto en tiempo como de dosis o de tipo de progestágeno. Esta hormona no es la única que tiene esta importancia. El hecho de utilizar también la gonadotropina coriónica equina (eCG) como combinación del método también supone una problemática porque no deja de ser una proteína de origen animal, de yeguas que inyectamos a ovejas”, añade el profesor de Investigación en el Departamento de Reproducción Animal del INIA-CSIC. “Es un objetivo claro en esta área poder mejorar esos tratamientos hormonales, pero al cambiar el método hay que cambiar también el momento de la inseminación, y ahí intentamos aportar nuevos resultados para saber cuáles son los más adecuados a los nuevos métodos que se vayan desarrollando”.

Según Ina Beltrán de Heredia, “la oveja es una especie animal que tiene bastantes problemas reproductivos, empezando porque es estacional y siguiendo porque no manifiesta celos. Luego, para hacer uso de la inseminación artificial nos vemos obligados a hacer uso de tratamientos hormonales. Y el método más utilizado por comodidad y eficiencia son las esponjas vaginales. Pero hay que tener en cuenta que lo habitual es que estén entre 13-14 días en la vagina y que se creen algunos inconvenientes en cuestión de ambiente. Pero no hay que darle demasiada importancia porque, siendo mínimamente cuidadoso e higiénico en la puesta de esponjas y trabajando de manera lógica, los problemas que se generan de vaginitis y vaginosis son muy reducidos. Lo que pasa es que la fertilidad en ovejas no es fácil de lograr y a nada que vayamos mejorando puntito a puntito en la eficiencia de la sincronización de celos y de la posible mejora de la fertilidad eso que ganamos”.

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