El incremento de la fertilidad y otras zonas de mejora de la inseminación artificial en ovino de leche

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El procedimiento de la inseminación artificial en ovino cuenta con una serie de definidas ventajas genéticas, sanitarias y reproductivas, pero para avanzar en su implantación en las explotaciones españolas deben mejorarse ciertos aspectos de la técnica.

Algunos de estos puntos a perfeccionar fueron señalados por Fernando Freire, gerente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Assaf (Assafe); Roberto Gallego, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (Agrama); y Lourdes Mintegi, representante de la Confederación de Asociaciones de Criadores de Ovino de las Razas Latxa y Carranza (Confelac), en la tertulia virtual ‘Rentabilidad en ovino: Sin inseminación artificial, nada’, organizada por Reprovi.

Los representantes de los criadores de razas apuntaron el incremento de la fertilidad como el mayor reto al que han de hacer frente, ya que en la mayoría de los casos la tasa de fertilidad ronda el 50%. “Este es el motivo por el que se crea este proyecto, donde por primera vez se integra todo el sector ovino lechero de España”, señala Fernando Freire.

“En otras especies, como el vacuno, no parece mal una fertilidad del 40%”, añade.

Roberto Gallego indica también que les preocupan las bajas que se producen en el proceso de identificación de las corderas en el libro genealógico. “Tan importante como la fertilidad es que la reposición se haga de forma adecuada, que se consiga llevar a término. Interesa que el animal llegue a tener una lactación y, consecuentemente, poder testar los sementales que tenemos en el centro”.

Por su parte, Lourdes Mintegi añade otro reto que tiene ante sí el grupo operativo Reprovi: alargar la vida útil del semen refrigerado. “En las razas que tienen una estacionalidad reproductiva tan marcada como la latxa esto implica que la campaña de inseminación se centra en dos meses al año, junio y agosto. ¿Cuál es la consecuencia? Que ganaderos, asociaciones y técnicos  se tienen que coordinar muy bien con los centro de inseminación”.  Además, añade que “el hecho de trabajar con un semen refrigerado con una vida útil tan corta también limita la difusión de los machos”.

Otros de los retos que enfrenta Reprovi son los de probar diluyentes que permitan prolongar a 24 horas la vida útil de ese semen refrigerado y el de probar diferentes  concentraciones. “Hoy en día estamos trabajando a 400 millones, y el poder trabajar a menos concentración nos ayudaría a difundir mejor los machos que tengan más interés”, indica Mintegi.

La representante de los criadores de raza latxa reconoce que la inseminación artificial “es una herramienta muy cara”, por lo que “cuanto mejores resultados tengamos, menos van a repercutir los costes en cada inseminación”.

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